Debemos buscar la forma de la palabra en su mismo contenido. Para ello es conveniente seleccionar una fuente sin aplicar estilos, y así evitar alterar la estructura morfológica. Que sean reconocidas todas y cada una de las vocales y de las consonantes en sus formas mayúsculas y minúsculas. Una forma que guíe la mirada del observador allí donde exista una coordenada que abra las puertas a una experiencia estética.
Considero que las tipografías esbeltas dominan el espacio no por su cuerpo, sino por alcanzar lugares inusuales.
